MADRID, QUIEN TE HA VISTO Y QUIEN TE VE

Madrid, ciudad en la que nací, hoy quisiera desde este espacio dirigirme a tí. Se que no me oyes ni me oirás pero siempre como mi ciudad natal que eres en mi mente estás y estarás.
Como dice el dicho: "De Madrid al Cielo y yo digo sí, "de Madrid al Cielo y un agujerito para verlo". Quien te ha conocido no te olvida, eres ciudad abierta y amiga, acoges a todo el que te visita, pero aunque cada año siendo la necesidad de verte, sentirte, y admirarte, pero reconozco que no eres el Madrid de mi infancia y niñez.
Admito  que con el tiempo has ido creciendo como todos lo hemos hecho, pero yo no olvidaré mis juegos en el Paseo del Prado por la mañana y en el Retiro por a tarde, siempre iba con mi madre a jugar en tu paseo y cuando me cansaba paseábamos por sus entrañas.
 
Recuerdo que con mi abuelo iba a la Estación de Atocha, sólo para ver los trenes salir y entrar, éso a mí me maravillava y como era la pequeña de la casa todos me mimaban y cuidaban y lo que quería me lo daban.
 
El Retiro cnserva la misma estructura de antes, aunque sin la Casa de Fieras, donde cada vez que iba, y eran bastantes, siempre estaba el elefante que con su trompa moviéndola de arriba abajo parecía decirme "ven Marijose, ven" y yo corría a esconderme tras mi madre.
Esa casa de Fieras entrañable y admirable para una niña que la visitaba con su madre, hermana y padre. Los monos en sus fosos, los tigres y leoes y recuerdo que en una urna de cristal se encontraba una serpiente, no recuerdo de qué especie, pero siempre me gustó esa serpiente.
 
Yo vivía en la calle Drúmen, cerca del actual Museo Reina Sofía, y que en esa época era el famoso Hospital San Carlos, donde por cierto me quito las amigdalas, un cirujano muy malo ya que me hizo mucho daño.
 
estudiaba en el colegio Sagrado Corazón de Jesús, cerca de San Francisco el Grande. Hace dos años cuando estuve en Madrid, ya que procuro todos los años ir, pero el pasado no fuí por la enfermedad que padecí,me atreví a llegar a sus puertas, las del colegio y en ese justo momento me embargó una tristeza ya que recordé los momentos de mi  asistencia. luego pasee por las Vistillas, hay que días aquellos, ya que allí vivían mis tías y siempre por las verbenas nos acercábamos y que feliz que era, recuerdo los farolillos, rojos con el toro de Domecq, las guirnaldas y la gente vestida de chulapa. y bailaban el chotis en una baldosa al ritmo del organillo cuya musica cada vez que la oigo cuando voy a Madrid las lágrimas a mis ojos asoman.
Recuerdo también durante los días previos a la Navidad, los puestos que ponían en la Plaza Mayor y que como un ritual allá íbamos las figuritas para el Belén mi padre y yo a comprar y luego contenta y feliz en casa pronto montar en la chimenea que con el tiempo se dejó de usar,
 
los domingos los esperaba ansiosa de poder madrugar para ir con mi padre de la mano a la misa a rezar. Siempre me levantaba contenta y deseosa de con él salir a pasear ya que siempre he sido la niña de sus ojos, a la que siempre protegía, incluso del azote de mi madre que seguro que merecía.
Después de misa los dos nos íbamos a la Plaza de Oriente, donde jugaba con mis fantasías sin necesidad de más compañía que la de mi padre al que adoraba y quería y aunque hace tiempo que lo perdí, nunca olvidaré el respeto que le tenía y a veces daría cualquier cosa porque de nuevo volviera a pasear conmigo cogido de la mano como cualquier niña que a su padre adorara y quisiera.
 
En verano los fines de semana íbamos a "La Playa de Madrid", donde yo jugaba y después de comer en los triiciclos me montaba. Entre semana iba a la piscina de Miami, y en ocasiones me iba con mis tíos al Pantano de San Juan, donde aprendí a nadar y una abeja un día en la nariz me picó.
 
El verano lo pasábamos en un pueblecito llamado Morazarzal, siempre íbamos todos juntos y recuerdo las tormentas de verano que a mí me gustaban y a mi tía la asustaban.¡ será por éso que una tormenta me gusta tanto.?
 
Pero volvamos a Madrid, el Madrid de mis encantos y niñez. el de la Cuesta de Moyano, el ^Paseo de Recoletos, las Cuatro Fuentes, donde iba a esperar a mi tío por la noche junto a mi abuelo y volver los tres en moto. el Retiro con su estanque, el Paseo del Prado con sus jardines y Rosaleda. las Cibeles y Neptuno, la Gran Vía, la Castellana y Puerta del Sol, donde se encuentra el Km , el Oso y el Madroño, símbolo de Madrid que en su momento estaba en el centro de la Puerta del Sol y ahora está al comienzo de la calle Preciados.
 
Ay Madrid, quien te ha visto y quien te vé, pero para mí seguirás siendo el Madrid de mi querer, de mis juegos de niñez y por mucho tiempo que pase siempre te volveré a ver, ya que necesito de tu aire beber a fin de poder seguir caminando hasta volverte a ver.Puedes cambiar, pero por favor no te dejes arrebatar el encanto que guardas en las entrañas y que nunca quien lo ha visto lo olvidará.
 
 
 
 
 
 
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s